EL MIRADOR
El Mirador del Río se encuentra situado en lo alto
del Risco de Famara, a 400 metros de altitud, en la zona más septentrional de
la isla desde donde podemos contemplar una de las vistas panorámicas más
espectaculares de Lanzarote. Se trata de una las creaciones arquitectónicas más
representativas de César Manrique donde plasma, en la sucesión de detalles
artísticos y arquitectónicos, su entusiasta proyecto de integrar arte y
naturaleza.
El Risco de Famara es un extenso acantilado que se
desarrolla longitudinalmente a lo largo de 22 kilómetros desde Punta Fariones,
el extremo más al norte de la isla, hasta el Morro del Hueso, en las
inmediaciones de Teguise. A largo de su orografía se alcanza el punto de mayor
altitud de la isla, las Peñas del Chache, de 671 metros de altitud. El trazado
vertical del Risco discurre casi en paralelo a la costa de La Graciosa, de la
que la separa un estrecho brazo de mar denominado el Río. De gran interés
medioambiental el Risco de Famara, La Graciosa y los islotes próximos a ella,
incluidos los fondos marinos, forman una unidad declarada Parque natural del
Archipiélago Chinijo.
EL EDIFICIO
Se ubica entre dos accidentes geológicos
especialmente significativos: de una parte el impresionante Risco de Famara y
de otra, el Volcán de la Corona, hacia el cual se extienden los brazos de la
gran plaza semicircular que da entrada a la edificación.
Este relevante edificio es apenas perceptible desde
el exterior ya que, en una sutil maniobra de camuflaje, esconde su estructura
bajo una pesada piel de piedra que lo mimetiza con el entorno.
Situada en el exterior, resalta una escultura
figurativa de hierro forjado. Representa un pez y un ave. Se trata de una
metáfora de dos elementos de la naturaleza que tienen gran presencia en este
paisaje: el agua y el aire.
El INTERIOR
Al interior se accede a través de un pasillo
serpenteante en el que se ubican unas hornacinas decoradas con cerámicas
tradicionales realizadas por el artesano lanzaroteño Juan Brito. Después de
atravesar esta sugerente entrada nos encontramos con dos grandes espacios
abovedados, donde se sitúan dos amplios ventanales de cristal - los ojos del
Mirador- que permiten contemplar la extraordinaria vista desde una posición
privilegiada.
Los dos ventanales, cóncavos horizontalmente y
ligeramente oblicuos verticalmente, incrementan el efecto de visión panorámica,
permitiendo al mismo tiempo que el recinto se inunde de luz y comunicando el
espacio interior y exterior privilegiando la naturaleza.
En este mismo espacio nos encontramos con dos
originales esculturas monumentales realizadas con varillas y placas de hierro.
Estas esculturas, suspendidas del techo, inundan el espacio abovedado y cumplen
la función de tamizar el sonido evitado la reverberación.
Desde la zona habilitada como cafetería podemos
acceder a la planta superior a través de una escalera helicoidal de gran
dinamismo por la utilización de las líneas curvas. Al igual que el resto del
edificio, presenta la bicromía del color de la madera y el blanco de la
mampostería. En la primera planta nos encontramos una tienda de souvenir una
estancia sin duda original. En este mismo espacio localizamos una pequeña
dependencia donde se encuentra un pequeño ventanal con forma de óculo desde el
cual podemos contemplar, al fondo, el Volcán de la Corona. Continuando la
escalera se accede a las terrazas exteriores de la azotea a través de un
lucernario que se encuentra en la cúspide del edificio.
Desde la sala principal abovedada, anteriormente
descrita, podemos, además, acceder a un balcón exterior que se introduce sobre
el abismo.
§ Cabe destacar la barandilla perimetral realizada en
hierro y madera que da a esta fachada el aspecto de la proa de un buque.
Simbólicamente, la isla se convertiría en un navío que navega, dirección norte,
sobre el las aguas del Atlántico.
LA VISTA PANORAMICA
En los días claros y despejados, podemos contemplar
la espléndida visión del parque natural del archipiélago Chinijo.
Se divisa en primer lugar la isla de La Graciosa,
detrás se encuentran Montaña Clara y el Roque del Oeste y, al fondo, Alegranza
y el Roque del Este. Desde el Mirador se aprecia la base del risco de Famara y,
destacando con colores rojizos, las salinas más antiguas de la Isla, las
Salinas del Río o de Guza.
Los trabajos se iniciaron en 1969, inaugurándose el
edificio dos años más tarde. La ejecución técnica de la obra corrió a cargo del
arquitecto Eduardo Cáceres y del artista Jesús Soto. La ejecución del edificio
supuso un alarde de planificación técnica, ya que hubo que proceder al la
excavación del terreno y con posterioridad realizar el edificio y cubrirlo con
piedra volcánica.
§ La situación estratégica de este enclave, que a
modo de atalaya permite una visión privilegiada de un amplio sector del norte
de la isla, fue militarmente utilizada desde finales el siglo XIX, cuando se
construyó una batería defensiva de la costa durante la guerra
hispano-cubano-norteamericana (la Guerra de Cuba). Popularmente a esta zona del
Risco de Famara siempre se la ha conocido como "La batería del Río".
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