martes, 13 de enero de 2015

MUSEO INTERNACIONAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO MIAC CASTILLO DE SAN JOSÉ



El Museo Internacional de Arte Contemporáneo, MIAC, se encuentra situado en la antigua fortaleza militar del Castillo de San José. El museo se constituyó en 1975 con el fin de "promover, reunir y exponer las obras más significativas de la creación artística moderna".
Fue creado por iniciativa de César Manrique, quien dirige personalmente las obras de remodelación y acondicionamiento del Castillo de San José, por aquel entonces en estado ruinoso.
La estructura interna del edificio apenas si fue modificada, siendo las construcciones anexas las intervenciones más notorias (la zona que actualmente ocupa el restaurante).
Paralelamente se organiza el "Primer Certamen Internacional de Artes Plásticas", con vistas a seleccionar la obra que habría de ser adquirida para la creación del museo.
Culminados todos los preparativos, el 8 de diciembre de 1976, doscientos años después de que dieran comienzo las obras de edificación de la fortaleza militar, el Castillo de San José se abría como Museo Internacional de Arte Contemporáneo.
La apertura del MIAC tuvo una importante repercusión. Se trataba de la exposición más ambiciosa llevada a cabo en nuestro país. Los artistas participantes, entre seleccionados e invitados, fueron 180.
Destaca la obra de los siguientes autores: Tàpies, Michavila, Amadeo Gabino, Sempere, Mompó; Millares, Canogar, Rivera y Juana Francés , pertenecientes al grupo "El Paso"; Mignoni, Gastón Orellana, Gordillo, Úrculo, Guerrero, Yturralde, Gómez Perales, Brikmann, Mampaso, Enrique Barón, Zóbel, Torner, Alechinsky, Beaudin, Le Parc? De los artistas canarios hay que destacar la obra de: César Manrique, Manolo Millares, Pancho Lasso, Óscar Domínguez y Cristino de Vera, entre otros.
La Colección

Los fondos del MIAC son el reflejo de una generación artística que sitúa su producción entre los años 50 y 70, con alguna obra concreta que rebasa este margen cronológico.
Podemos analizar tres grandes corrientes que se dan cita en el MIAC, todas ellas unidas por el nexo común de la abstracción -nuevo camino abierto por los artistas en el siglo XX frente a la figuración naturalista-:
§  Abstracción geométrica: dominada por tendencias derivadas del op-art, del constructivismo y del arte cinético. Se investiga y se teoriza sobre las cualidades ópticas y dinámicas de las obras de arte.
§  Abstracción formal: arte informalista, abstracción matérica. En contraposición a la teoría, es el acto de la creación el motivo principal del discurso. La textura de los materiales, el gesto inmediato e irracional frente a la idea premeditada.
§  Abstracción figurativa: derivaciones del pop-art de una figuración de raíz fantástica, mitológica y surrealista. Tomando como base elementos de la realidad, estos se reconstruyen a través de la imaginación y de la visión personal del artista.




El edificio histórico


Esta fortaleza fue construida en el siglo XVIII durante el reinado de la monarquía borbónica de Carlos III. Por aquel entonces existían en Lanzarote tres edificaciones militares: el Castillo de Santa Bárbara en Teguise, el de San Gabriel en Arrecife y la Torre del Águila en el sur de la isla.
La actividad portuaria, el crecimiento del núcleo poblacional, la necesidad de defensa de los ataques berberiscos y de los corsarios ingleses, crean las condiciones necesarias para demandar nuevas edificaciones defensivas.
Además, hemos de añadir características propias que afectan a la isla durante ese siglo:
§  Los continuos períodos de sequía que devastan una economía sustentada en una agricultura de secano, excesivamente vulnerable a las condiciones climáticas.
§  Las erupciones de Timanfaya entre 1730-36, que cubrió de lava y escoria una de las franjas más fértiles de la isla.
§  El régimen señorial que predomina y afecta a la organización social y a la estructura política isleña.
Con un proyecto realizado por el ingeniero militar Alejandro de los Ángeles, comenzaron las obras de la edificación en una punta del Puerto de Naos, uno de los centros más importantes de todo el archipiélago para la reparación de navíos debido a la tranquilidad de sus aguas.
La obra fue ejecutada entre los años 1774-1779, bajo la advocación de San José, y en ella participó un número elevado de la población insular. Sin duda, esta construcción vino a paliar las carencias de los lanzaroteños, que popularmente la denominaron "Fortaleza del hambre".
La planta del edificio es semicircular con el lado curvo orientado al mar. Su aspecto sólido está condicionado por la utilización de sillares y mampostería.


LAS MONTAÑAS DEL FUEGO




Las Montañas del Fuego o Timanfaya forman parte de una amplia zona afectada por las erupciones volcánicas acaecidas en Lanzarote entre 1730-1736 y con posterioridad en el año 1824. Este largo proceso eruptivo, uno de los más relevantes y espectaculares del volcanismo histórico de la Tierra, cambió drásticamente la morfología de la isla quedando prácticamente sepultada una cuarta parte de la misma bajo un grueso manto de lava y ceniza.
El paisaje volcánico producido por la actividad volcánica comprende un perímetro total de 174 Km2, aunque el área protegida como Parque Nacional de Timanfaya sólo abarca una superficie de 51 Km2, donde sucedieron las erupciones más importantes.
Existen numerosas crónicas documentales históricas que describen los fenómenos volcánicos que acontecieron en la isla. Sin duda, el más conocido es el relato del cura de Yaiza Don Andrés Lorenzo Curbelo, que es reproducido por el Geólogo alemán Leopold Von Buch en 1825 en su obra "Descripción física de las Islas Canarias"
§  "El primero de Septiembre de 1730, dice Don Lorenzo Curbelo, entre las 9 y las 10 de la noche, la tierra se entreabrió de pronto cerca de Timanfaya, a dos leguas de Yaiza. Desde la primera noche, una enorme montaña se levantó del seno de la tierra, y de su cima se escaparon llamas que continuaron ardiendo durante diecinueve días ? estaban acompañadas de una gran cantidad de lapilli, de arenas y de cenizas que se extendieron por los alrededores y de todos los puntos se vieron caer gotas de agua en forma de lluvia. Los truenos y las explosiones que acompañaron a estos fenómenos, la oscuridad producida por la masa de cenizas y humo que recubría la isla, forzaron más de una vez a los habitantes a huir?"

El Islote de Hilario

A lo largo de Timanfaya se originan lo que los vulcanólogos denominan "anomalías geotérmicas", esto es, temperaturas inusuales en la superficie que provienen del subsuelo, concretamente de una cámara magmática residual a poca profundidad. El núcleo principal de estas anomalías se sitúa en el Islote de Hilario, donde sus efectos son mostrados a los curiosos y visitantes por medio de los famosos géiseres, la combustión de aulagas o cocinando alimentos con el calor natural de la tierra.
§  Esta zona de Timanfaya toma su nombre del lanzaroteño Hilario, personaje de leyenda, que después de la guerra de Filipinas vivió aquí como un eremita con la sola compañía de su camella. Hilario plantó una higuera que, aunque pegó, jamás dio fruto alguno porque "la flor no podía alimentarse de la llama".
En el interior del restaurante "El Diablo" existe una obra de arte singular: en un "soco" artificial acristalado aparecen huesos de camellos y una higuera sobre el rofe negro. Se trata de un homenaje a la leyenda de Hilario.

El restaurante "El diablo"


En el Islote de Hilario podemos encontrar la huella artística de César Manrique en el restaurante "El Diablo". Realizado en 1970, esta sólida edificación presenta una planta circular, con muros cortina acristalados que iluminan el interior y actúan a modo de mirador sobre el paisaje volcánico. En el exterior, también de forma curva, discurre un amurallamiento que delimita la entrada. Todo el conjunto arquitectónico está cubierto de piedra seca, labrada, potenciando las tonalidades oscuras del material volcánico.
César utiliza las formas circulares, sinuosas, con profusión, tanto en los motivos arquitectónicos como en los ornamentales, en una clara alusión a los "socos" tradicionales que sirven para proteger las plantas del viento constante.
§  Situado en lugares estratégicos de las Montañas del Fuego, podemos observar la figura de un diablo realizado en hierro oxidado. Este arquetípico símbolo de Timanfaya, creado por César Manrique, forma parte ya indisoluble de la propia naturaleza trágica y sublime del paisaje volcánico insular.

La Ruta de los volcanes


En el interior del Parque Nacional existe un tramo de unos 14 kilómetros acondicionado para su visita. El trazado de la carretera, perfectamente mimetizada con el entorno, se desarrolla a lo largo núcleo principal de las erupciones donde se localiza una concentración de elementos de interés geológico y geomorfológico, de gran singularidad, como hornitos, cuevas y malpaíses.
§  La extrema fragilidad del entorno hizo necesario crear un recorrido que fuese capaz de, con una intervención mínima, sintetizar la belleza y la magnitud del mismo. La ruta de los Volcanes fue realizada bajo la dirección de César Manrique y Jesús Soto en 1968.

El Echadero de Camellos


Tan importante como los fenómenos geológicos es la manera de mostrarlos. Visitadas desde el siglo XIX por viajeros y científicos existe una cultura muy arraigada entre los lanzaroteños en hacer de esta visita una experiencia única e irrepetible. El paseo a lomos de camellos sobre el volcán es, sin duda, una de las estampas más clásicas de Lanzarote y conjuga el exotismo del transporte con la espectacularidad del entorno.
§  Timanfaya es visitada anualmente por más de un millón y medio de personas siendo, conjuntamente con el Parque Nacional de las Cañadas del Teide, los Parques Nacionales más visitados de España. Esto supone una importante fuente de ingresos para la economía insular.

Características geológicas

El perímetro de las erupciones principales está formado por extensas superficies de lavas intransitables del tipo "aa" (malpaíses) y "Pahoe-hoe" (cordadas) y apenas ha sufrido alteraciones humanas. Esto, unido a la especial climatología de la isla, ha producido que el paisaje volcánico original se encuentre en la actualidad prácticamente inalterado, siendo un auténtico laboratorio de investigación para procesos de colonización de la fauna y la flora. Estas excepcionales características volcánicas de Timanfaya produjeron que, en el año 1974, se declarase Parque Nacional, siendo el único de la Red española de Parques Nacionales de carácter Geológico.
§  Las emisiones volcánicas consumieron una de las franjas agrícolas más productivas de Lanzarote y sepultaron incluso, y para siempre, a varias poblaciones. Sin embargo, buena parte de los nuevos terrenos, sobre todo aquellos formados por lapilli o rofe, destacaban por su increíble fertilidad. Esto produjo su rápida reconversión agrícola dedicándolos, fundamentalmente, a la plantación de viñedos. Los nuevos cultivos originaron paisajes como La Geria, donde las parras son prácticamente enterradas en la arena volcánica.