martes, 3 de febrero de 2015

Futaleufú, aventuras en ríos y montañas



.Futaleufú, aventuras en ríos y montañas

La vista desde Uman Lodge.
Créditos: Uman Lodge

Lo primero que impresiona es el camino. Ya en Esquel las montañas dominan el paisaje y en Trevelin los bosques comienzan a hacerse más densos. Pero en pocos km todo cambia abruptamente: ni bien cruzamos la frontera y circulamos por la ruta 231, en el sur de Chile, el verde estalla. Los bosques de ñires y coihues tapizan las laderas de las montañas con cumbres nevadas, y los ríos, caudalosos y cristalinos, se despeñan de las cumbres atravesando impresionantes cañadones de piedra. En medio de este paisaje de cuento aparece el pueblo de Futaleufú, pequeño, simpático, súper pintoresco desde su plaza central, y la sorpresa es aún mayor cuando tomamos el desvío de la ruta para ingresar al fundo La Confluencia. Luego de cruzar plantaciones de cerezos a cuya sombra se refugian vacas, ovejas y alpacas sobre interminables praderas verdes, el camino trepa empecinadamente la ladera para alcanzar su objetivo: Uman Lodge, un hotel ubicado en un lugar imposible, al borde de un acantilado desde el que se contempla todo el valle, las montañas con nieves eternas, los bosques de pinos y coihues, la unión -confluencia, de allí el nombre del fundo- de los ríos Futaleufú y Espolón.
Llego para vivir una experiencia, la "Experiencia Uman", que se basa en los servicios y el confort de este impresionante hotel en este lugar irreal, inseparable del entorno. El lodge -cuyo nombre significa "alojarse" en mapudungún, lengua mapuche- está en medio del fundo de casi 500 hectáreas (así se llama en Chile a una explotación agrícola intermedia entre una hacienda y una chacra), en el que se cultivan cerezos y frambuesas, hay una huerta -de la que salen, por dar un ejemplo, unos tomates increíbles- y se cría ganado. Aquí, la contemplación de esos paisajes que sólo parecen posibles en fotos trucadas encuentra una combinación perfecta con una impresionante paleta de sabores (ver La buena mesa), un spa de primer nivel -jacuzzis privados en las habitaciones- y la propuesta de distintas actividades de aventura, entre las cuales sobresalen sin dudas el rafting y el kayak en los ríos Azul, Espolón y Futaleufú, este último, clasificado entre los tres mejores del mundo para la práctica de rafting junto al célebre Zambezi, que atraviesa diez países de Africa, y al Colorado, en Estados Unidos.
Pero la propuesta también incluye caminatas por senderos en el bosque y las montañas, cabalgatas, mountain bike, canyoning en quebradas y cañones, pesca con mosca, montañismo u observación de flora y fauna, especialmente en la Reserva Nacional Futaleufú, que se encuentra casi sobre el límte con Argentina y cuyo objetivo principal es proteger a los huemules y a los cipreses de la cordillera entre otras especies.
Y a menos de 80 km pasa la bellísima ruta 7 de Chile, más conocida como la Carretera Austral, que en sus 200 km desde Puerto Montt en el norte hasta Villa O'Higgins en el sur, serpentea entre bosques, ríos, cascadas, lagos, fiordos, montañas y glaciares. Una de las grandes rutas escénicas del mundo.
La buena vida de febrero

Pero comencemos a bajas revoluciones: mientras recorremos la plaza central de Futaleufú, el guía Nicolás Moraga me explica que en el lugar -que fue totalmente renovado hace dos años- se hacen eventos municipales para celebrar distintas fiestas y especialmente el comienzo de la temporada de rafting, estrella del lugar. Una caminata de no más de 20 minutos nos lleva al Mirador del agua: el pueblo a nuestros pies, los ríos a la izquierda, allí nomás el aeródromo en el que suelen bajar avionetas privadas con fanáticos de la pesca que llegan de otras latitudes; a nuestras espaldas, la Reserva Nacional y el límite con la Argentina; y todo alrededor, las montañas y los bosques. Justo enfrente vemos el cerro Teta, de más de 1.800 metros, desde donde, dicen, la vista es impagable. Bueno, desde allí también, en todo caso.
Bajamos y recorremos el pueblo, que a mediados de diciembre aún está semidesierto, aunque comienzan a verse algunos extranjeros que se preparan para la temporada -llegan muchos europeos y sobre todo estadounidenses para desafiar a estos ríos-. Futaleufú -"río grande" en mapudungún- tiene poco más de 2.000 habitantes, pero la cifra prácticamente se duplica cada verano. "El lugar creció mucho en los últimos años y cuenta con todos los servicios: Internet, restaurantes, casa de cambio, cabañas, camping, hostels y hoteles para todos los gustos y precios", cuenta Nicolás mientras pasamos por la catedral, un bellísimo ejemplo de la arquitectura típica de Chiloé, que también se ve por estos pagos y que combina rasgos alemanes con materiales locales, como chapas y, sobre todo, mucha madera. Y paredes tapizadas con tejuelas de alerce y coihue, como éstas de la catedral.
Cerca está el Rodeo, una especie de pequeña plaza de toros en cuya arena se celebra cada febrero la Semana de Futaleufú, con torneos de doma, conciertos y actividades varias. "Viene mucha gente del campo y el lugar se llena de locales y turistas, hasta en los cerros. Hay muchos puestos de comida, mucha música; es una fiesta costumbrista de verdad, muy auténtica", cuenta Nicolás. Y agrega que luego de esta celebración se hace el Futafest, un festival-competencia de rafting y kayak que reúne a más de 100 remadores de varios países. Por todo esto, febrero es el mes clave en la temporada de Futa, como le dicen al pueblo por aquí: "Se vive acá muy bien en febrero", resume el guía con precisión.
Pero llega la hora del almuerzo, que se torna un evento impedible en Uman, sazonado por la vista inagotable del valle allá abajo y las montañas que lo rodean. Y luego, una salida de canopy: en la laguna propia del lodge, y de la mano de Patagonia Elements, "volamos" en un circuito de seis cables a distintas alturas, un circuito que suma en total 600 metros y cuyos cables pasan a varios metros sobre las aguas. Las instalaciones y el equipamiento son nuevos y de alta calidad, y la experiencia es altamente recomendable para elevar los nueves de adrenalina. Cerca está el circuito de arborismo, que permite recorrer las copas de los árboles a través de senderos elevados, cuerdas y redes. Para pasar una buena tarde de aventuras en el bosque.
En bici al Pozón de los Reyes

Comenzar la mañana con una buena caminata no está nada mal para activar el cuerpo y relajar la mente. Por eso, entre los varios senderos disponibles desde el hotel elegimos el de los miradores, que va bajando la ladera desde el lodge hasta el galpón, pasando por la huerta y la quinta. Allí nos esperan dos mountain bikes con las que pedaleamos ladera arriba y abajo, cruzamos el pueblo y seguimos por la ruta hasta el desvío al puente Gelvez, donde el río se encajona en un espectáculo verde y espumoso. Pedaleamos un rato más cuesta arriba hasta dejar las bicis en el bosque para acercarnos a los impresionantes acantilados de piedra que aprisionan al río Futaleufú allá abajo, haciéndolo correr con furia y de rápido en rápido hasta relajarse en el remanso del Pozón de los Reyes, donde los cañadones y la vista se abren hacia el valle y las montañas. Un espectáculo.
Pero volvemos pedaleando a buen ritmo para disfrutar de un almuerzo especial preparado por el chef Lucas Trigos Foussadier en ese sector del fundo La Confluencia que bien llaman La playita, en un recodo en que el río parece tomar coraje para adentrarse en el Cañón del infierno, entre altos paredones de piedra. Sobre el fogón, Lucas improvisa una parrilla con ramas y cañas que sostienen un costillar y un lomo de cordero. No encuentro las palabras para explicarles el sabor de esa comida de los dioses, que disfruto en un gazebo mientras miro correr el río cristalino y saboreo un buen tinto chileno - carmenere, claro-. Un momento de esos que no se olvidan.
Y si la pedaleada me agotó y el cordero me impide seguir con la aventura, allí está el spa: sauna seco y húmedo, piscinas climatizadas interna y externa, jacuzzi exterior y gimnasio, todo con una vista increíble, además de salas de masaje para relajarse o descontracturarse.
Pocos días después de esta visita se lanzó la temporada a pleno, y los botes y kayaks iniciaron sus interminables y divertidísimos descensos por los ríos cordilleranos. Sobre todo en el "puente a puente", el tramo más habitual para los turistas, con rápidos de clase IV y IV+. Pero también en "Azul-puente" y "Azul-Macal", donde los rápidos llegan a clase V.
Queda hecha entonces la promesa: hay que volver para deslizarse sin parar sobre las aguas rápidas y cristalinas de Futaleufú, una de las zonas más espectaculares de la Patagonia.


5 escapadas de verano



Salidas cortas, sencillas y accesibles para pasar el verano en la provincia de Buenos Aires.
5 escapadas de verano

Balneario municipal Baradero.

Las siguientes son cinco propuestas de salidas cortas, sencillas y accesibles, recomendadas para pasar el verano en la provincia de Buenos Aires.
·  Balneario Municipal (Baradero)

El lugar ideal para combinar descanso con recreación. Tiene una pileta de agua salada con piso de arena, toboganes de agua, cabañas, lago, 600 metros de costa para pescar, proveeduría y bajada de lanchas.
Cuánto cuesta. Entrada, $ 50; de 6 a 10 años, $ 30; hasta 5 años, gratis; auto, $ 40; carpa, $ 50; dormy para 3 personas, $ 250; dormy para 4 personas, $ 350.

Dónde queda. A 155 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires por ruta 9 Panamericana; dos peajes, $ 23. Minibús Vía Scianca desde Corrientes y Boulogne Sur Mer (Bs. As.) hasta Baradero, $ 120 ida (03329- 48-2122/15525495).

·  Hotel Terrazas Cayastá (Reta)

Un magnífico balcón instalado sobre una duna, con una espectacular vista al mar. Las 12 habitaciones y 4 apartamentos se levantan sobre una duna en Reta, en el partido de Tres Arroyos.
Cuánto cuesta. Habitación doble con piscina, TV cable, wi-fi, espacio para mascotas e hidromasaje, $ 1.380. De Lujo, $ 1.765; triple, $ 2.645; apartamento para 4, $ 2.900. Dónde queda. A 577 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires por Riccheri, Autopista a Cañuelas y ruta 3; desde Tres Arroyos, seguir 38 kilómetros y desviar a la izquierda por el camino a Copetonas; 5 peajes, $ 39.

·  Restaurante de campo La Lechuza (Navarro)

En el quincho de este antiguo almacén rural -donde se corrían cuadreras y también funcionó una posta de vascos tamberos- se degustan exquisitos platos caseros.
Cuánto cuesta. Tenedor y canilla libres (recepción empanadas, pollo al horno de barro, ravioles, flan, bebidas, mate cocido, café y pasteles), $ 220; de 4 a 11 años, $ 100. Dónde queda. A 139 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires por Riccheri, Autopista a Cañuelas y rutas 6 y 40 (ex 200); dos peajes, $ 16. Opción: Acceso Oeste y ruta 40 (ex 200) desde la estación Merlo; peaje, $ 15.

·  Hotel y spa Costa Galana (Mar del Plata)

Lujo, glamour y servicios de gran categoría en Playa Grande, la zona más aristocrática de la ciudad. Ofrece exquisitos platos en los restaurantes La Bourgogne y La Terraza -junto a la piscina- y servicios de spa con vista al mar.
Cuánto cuesta. La noche por persona con desayuno, spa, TV cable, wi-fi, piscina climatizada y gimnasio, $ 1.514. "Relax y armonía", $ 1.308 por persona.

Dónde queda. En Bulevar Peralta Ramos al 5.700, a 410 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires por Autopista a La Plata y ruta 2; cuatro peajes, $ 90. Llegan Aerolíneas desde Aeroparque, buses desde Retiro y el tren desde Constitución.

·  Posada rural Chambery (Capitán Sarmiento)

Este magnífico lugar para descansar y estar en contacto directo con la atmósfera rural fue creado en la antigua casona del casco de uno de los primeros viveros de la provincia de Buenos Aires.
Cuánto cuesta. Habitación doble con TV cable, wi-fi, desayuno, pileta, cabalgata, bicicleta y 9 hoyos de golf, $ 600; habitación triple, $ 800; habitación cuádruple, $ 1.150.

Dónde queda. A 144 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires por ruta 8 (Panamericana ramal Pilar); 3 peajes, $ 28. En Capitán Sarmiento, recorrer tres cuadras por 29 de Junio y girar a la izquierda por Mitre hasta la altura 1.500.


Propuestas gratis en Miami

Desde opciones culturales hasta clases de yoga, esta ciudad de Florida ofrece mucho más que compras, gastronomía y vida de playa.
Propuestas gratis en Miami

Panorámica de las playas de Miami.

En el sur del estado de Florida, Estados Unidos, Miami ofrece actividades para todos los gustos. Aquí, propuestas para disfrutar la ciudad sin pagar un dólar.
Art Decó Tours.

 Hay caminatas gratuitas para descubrir uno de los estilos arquitectónicos que distingue a Miami Beach con sus colores pastel, círculos y siluetas futuristas. El circuito comienza en Ocean Drive, donde se encuentran los hoteles Clevelander, Breakwater y Carlyle. Las avenidas Collins y Washington y la Lincoln suman edificios. Miami Design Preservation League (www.MDPL.org) ofrece datos para detectar rasgos del estilo e informarse sobre visitas guiadas.

Art Walks.

 Arte callejero, piezas históricas, muestras contemporáneas: casi todas las semanas hay una caminata -con algunas copas de vino- para fanáticos del arte. La página www.artcircuits.com ofrece programas actualizados y horarios. El más popular es el segundo sábado de cada mes en Wynwood Arts District y el Design District. Con galerías y locales abiertos hasta tarde, Wynwood Art Walk también tienta.

Museos. 

Todo museo tiene su día de entrada gratuita. El Wolfsonian-FIU Museum es gratuito todos los viernes después de las 18. El Pérez Art Museum está abierto a todo público el segundo sábado de cada mes de 13 a 16. El Museum of Contemporary Art ofrece jazz en vivo gratuito en la plaza a las 20, el último viernes de cada mes. El History Miami Museum es gratis también el segundo sábado de 13 a 16. Atención familias: el Miami Children's Museum tiene entrada gratuita el tercer viernes de cada mes de 15 a 21. Freedom Tower ofrece exhibiciones gratis, mientras que el Adrienne Arsht Performing Arts Center ofrece tours gratis lunes y sábado a las 12, para disfrutar el detrás de escena.

Yoga en el Downtown.

 Clases de yoga gratis lunes, miércoles y sábados en el Bayfront Park ubicado. También hay clases gratuitas los sábados a la mañana en Coconut Grove en el Parque Kennedy y los miércoles/sábados por la noche en el Margaret Pace Park.


7 destinos de luna de miel


Playas con arena blanca y mar turquesa, islas paradisíacas y hoteles all inclusive figuran entre las opciones preferidas para disfrutar la luna de miel. Además, ciudades románticas de Europa y paisajes de ensueño en la Patagonia.
7 destinos de luna de miel

Aruba

Hay parejas que planifican cada detalle de su casamiento durante un año o más tiempo, y están quienes eligen su indumentaria pocos días antes de su paso por el Registro Civil y organizan un almuerzo sencillo sólo para los íntimos. Sin embargo, para unos y otros -aun los que ya están conviviendo y consideran que nada cambiará demasiado después de "firmar"-, el casamiento suele generar estrés y agotamiento.
Otro punto de coincidencia importante se encuentra en el lugar destacado que se le otorga a la luna de miel porque, si se planea con un margen de tiempo generoso, el precio tiende a ser más accesible. Los operadores turísticos y las agencias de viaje coinciden en que la mayoría de los recién casados busca playas de arena blanca y aguas cálidas y turquesas, con buen tiempo asegurado y hoteles all inclusive. Pero también muchos se inclinan por visitar ciudades europeas de belleza infinita, como Venecia y París, o disfrutar unos días en una cabaña acogedora o un hotel con servicios de alta gama entre los paisajes de postal de la Patagonia.
Es que en el imaginario de la mayoría de las parejas la luna de miel continúa siendo sinónimo de descanso en escenarios románticos.
1. Cancún & Playa del Carmen. 

En el estado de Quintana Roo, en México, Cancún no defrauda a quienes no quieren hacerse problema por nada. Allí encontrarán hoteles con servicios all inclusive con sus propias playas, gastronomía internacional y excursiones. Por ejemplo, la isla Mujeres se encuentra justo enfrente de la seguidilla hotelera de esta ciudad, que tiene aeropuerto internacional.
Siempre sobre el mar Caribe, está también la convocante Playa del Carmen. Al sur de Cancún y cerca de la isla Cozumel (meca mundial del buceo), esta ciudad se distingue porque tiene un centro colorido y animado con restaurantes, bares y hoteles de distinta categoría. Por supuesto, hay muchos all inclusive en la zona y las excursiones son numerosas y variadas en toda la Riviera Maya. Arrecifes y cenotes a lo largo de la parte oriental de la península de Yucatán, el parque Xcaret, Xel-Há y las ruinas mayas de Tulum (únicas frente al mar) y Cobá, por sólo nombrar un puñado.
2. Aruba.

Es uno de los destinos más buscados para casamientos y lunas de miel. La pequeña isla se encuentra en el Caribe Sur, alejada de la franja de huracanes y con temperaturas elevadas durante todo el año. País autonómo del Reino de los Países Bajos, formó parte de las Antillas Holandesas hasta 1986 y sus habitantes hablan holandés, español, inglés y papiamento.
Con áreas desérticas, cuevas, abundancia de aloe vera y playas soñadas, Aruba tiene muy buena infraestructura turística y comercial, incluyendo tiendas de marcas internacionales, restaurantes, bares y casinos.
3. La Habana & Varadero. 

La capital de Cuba y la ciudad balnearia más famosa de la gran isla del Caribe conforman el paquete clásico que venden las agencias porque combina un par de días para visitar el bello centro colonial de La Habana y varias jornadas para descansar en la playa en un hotel de lujo con todos los servicios incluidos. Por supuesto, también hay otras ofertas, que incluyen los cayos María, Coco o Largo, más solitarios y tranquilos.

4. Costa do Sauípe. 

Se trata de uno de los complejos turísticos privados más completos del Nordeste de Brasil. A dos horas de Salvador de Bahía, comprende cinco hoteles y otras tantas posadas que funcionan con la lógica de una ciudad en miniatura. Abundan las piscinas y actividades como golf y tenis, pesca en un lago artificial, kayak, tirolesa, cabalgatas o relax en el spa. Tiendas, restaurantes, espectáculos en vivo y discotecas abiertas hasta el amanecer completan las propuestas de la vida de playa all inclusive.

5. Venecia. 

Qué decir de la mágica Venecia, la ciudad de Italia -y del planeta- que todos los mortales quieren conocer. Con sus callecitas y canales, iglesias y palacios, puentes y plazas, Venecia es romántica y conmovedora (aunque también, hay que decirlo, muy turística y bulliciosa por momentos).
Un paseo en góndola, la visita al Palacio Ducal, un spritz en alguno de los cafés emblemáticos de la Piazza San Marco y la impactante basílica son algunos de los placeres inolvidables de todo viaje a Venecia. Y mucho más, si es la luna de miel.
6. Polinesia Francesa. 

Es la postal del paraíso por excelencia. Tahití y su capital Papeete, con mercados pintorescos, danzas típicas y paseos por el puerto; así como Raiatea, Bora Bora y Moorea son las islas más famosas e ideales para conocer en pareja. Hay hoteles que ofrecen paseos en barco, cenas en la playa y habitaciones con el suelo vidriado, donde se observa la fauna marina. Un mundo submarino que también se contempla al nadar en las aguas calmas y transparentes, y al practicar snorkel o buceo entre las barreras de coral.

7. Bariloche & Villa La Angostura.

 Una buena combinación para disfrutar de la Patagonia argentina. En Río Negro, San Carlos de Bariloche ofrece todas las comodidades de una gran ciudad turística con un excelente circuito gastronómico (ahumados, frutos rojos, chocolates y cervezas artesanales son algunos de sus puntos más fuertes), paseos relajados (con días de playa incluidos en verano, junto al lago Nahuel Huapi) y opciones de aventura (trekking, escalada y mountain bike).

Para una pareja que celebra su luna de miel, lo ideal es alquilar un auto y recorrer toda la zona hasta llegar a Villa La Angostura, en Neuquén, más tranquila y exclusiva. Con cerros para esquiar en invierno o realizar actividades programadas cuando hace calor y lagos de diversas tonalidades, tanto Bariloche como Villa La Angostura brindan la posibilidad de alojarse en una cabaña de madera acogedora o en un hotel icónico, como el Llao Llao o el Correntoso.